1. El Probador


    Fecha: 09/07/2024, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Ir al centro comercial de compras podría ser una delicia y sin embargo se convierte en una auténtica tortura, cuando es toda la familia la que tiene que comprarse ropa. Tras horas de interminables riñas y discusiones, por fin he conseguido que mi marido se lleve a los peques a dar una vuelta y así poder disfrutar de verdad de mi momento de tiendas.
    
    Cuando estás sola, no aprecias esos momentos, momentos en los que puedes hacer lo que quieres, sin otro control u horario que el que tú misma te marcas. Después de 10 años de matrimonio y dos hijos, estos preciosos instantes son saboreados como un Ribera del Duero a la orilla de la chimenea.
    
    He estado comprando en varias tiendas de ropa, ahora me encuentro en una conocida tienda de lencería, las dos horas de libertad han pasado, y estará al caer en breve la llamada de mi marido pidiendo auxilio.
    
    He decido alargar mi dulce libertad por unos minutos y no contestar el teléfono, he entrado para comprarme algo realmente sexi… me encanta la lencería, pero, sobre todo lo que más me gusta, es el efecto que esta provoca en mi marido cuando lo sorprendo.
    
    Creo que la calidad de tu vida, depende de la calidad de tu comunicación, la comunicación que tienes con los demás, pero, sobre todo, la comunicación que tienes contigo misma. Es muy importante quererte mucho, y no encuentro una forma mejor de quererme que verme siempre sexi.
    
    Estaba en la tienda absorta en mis pensamientos mientras miraba varios conjuntos cuando lo vi… se encontraba al otro lado del estante, nuestras miradas se cruzaron por un segundo, era un chico joven, tendría unos 28 años, es decir 10 menos que yo. Tras ese primer contacto me sentí intimidada y aparté la mirada, sin embargo, algo me decía que él no había hecho lo mismo.
    
    Continué con mi elección de braguitas y seguí recorriendo la tienda sintiéndome observada. Fui alejándome poco a poco buscando la falsa seguridad de la distancia, me encontraba en él estante de los bikinis, cuando levanté de nuevo la cabeza para confirmar mis sospechas… ese chaval con cuerpo moldeado por horas de gimnasio y barba de tres días, seguía clavando sus ojos verdes en mí. En esta ocasión intenté hacer frente a su desafío, no me amilané y le mantuve la mirada durante unos segundos eternos… me sentí intimidada y confundida, pero también porque no decirlo, excitada y tremendamente deseada.
    
    Nunca nadie en mi vida me había mirado así, nunca había sentido que una mirada dijera tanto sin decir.
    
    No sabría cómo describir esa sensación en el que incomodidad y nerviosismo se mezclan con excitación y deseo, una amalgama de sentimientos agolpados en la cabeza, que me provocaban taquicardia.
    
    Elegí varios modelos, hubiera mirado alguno más, pero sentía como los colores me invadían por él nerviosismos y necesitaba la íntima soledad del cambiador para recuperarme.
    
    Mientras me desnudaba frente al espejo fui recuperando el pulso, nunca hubiera imaginado que una simple mirada pudiera despertar tanto en mí, ...
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