1. Cuando una puerta se cierra, como llegué a ser infiel


    Fecha: 08/07/2024, Categorías: Infidelidad Autor: MikeFed, Fuente: CuentoRelatos

    Mi nombre es Carlos, tengo 38 años, mido 1.85 m, me mantengo en buena forma gracias a cuidarme en las comidas y al gimnasio. Soy gerente en una empresa, tengo muy buenos ingresos, una linda casa y un buen auto importado. Soy casado, con Mónica, 42 años, médica, buena figura, no tenemos hijos, y hasta hace un par de años todo iba muy bien.
    
    Dos años atrás, por su trabajo viajó a un congreso y se enganchó con un grupo para realizar un estudio a nivel global. Desde allí, su interés se centró en su trabajo. Sus conversaciones, su tiempo “libre”, se relacionaba con el estudio. También el sexo dejó de ser de su interés, primero era en forma cada vez más esporádica hasta que hace unos meses directamente no tenemos relaciones.
    
    Se lo planteé un par de veces, “no me doy cuenta”, “perdóname, tengo la cabeza en otra cosa”, “llego cansada”. En un punto pensé que habría otra persona. Pero una tarde mientras compraba ropa en una tienda, me encontré con su mejor amiga. Mayra era amiga mía antes de conocerla a ella, por eso la invité a tomar un café y charlar. Después de hablar de banalidades fui al punto.
    
    Yo: Mayra, te pido, por tantos años de amistad que me seas totalmente honesta. Mayra sale con alguien, hay otra persona?
    
    Mayra: No me sorprende tu pregunta. Por algunas charlas que tuvimos por teléfono me di cuenta, por lo que me contaba, que casi no te nombraba, casi de lo único que hablaba era de trabajo. Ni por mis hijos me preguntaba.
    
    Yo: bueno, así es en casa, incluso los fines de semana. Por eso te pregunto
    
    Mayra: Creo que no, que está obsesionada con el trabajo. Pero dame un par de días que trato de sacarle algo. Vos sos mi amigo y ella también, pero no la voy a defender. Está tirando su matrimonio a la alcantarilla.
    
    Una semana después, me llamó.
    
    Mayra: No hay nadie, ni lo piensa. Es todo trabajo, trabajo y trabajo.
    
    Yo: y yo, que lugar ocupo.
    
    Mayra: Ella está muy segura de vos, que entendés, y…
    
    Yo: Entiendo. Gracias. Te mando un beso.
    
    Mayra: Escúchame, vos sos mi amigo antes que ella, lo que quieras charlar, me llamas, te venís a casa a charlar con Pablo (su esposo), lo que quieras.
    
    Las semanas pasaron y todo seguía igual en mi pareja. Para distraerme y cumpliendo un sueño, me compré una moto americana Harley, hice un curso de manejo, luego otro de especialización. Me hacía bien, me limpiaba la cabeza. Éramos todos más o menos de la misma edad. Cuando terminó el segundo curso, organizaron una salida a la ruta un sábado, hasta un lugar cercano, almorzar y regresar a última hora.
    
    Cuando le comenté no le molestó para nada y que aprovechaba para trabajar desde casa.
    
    Ese sábado nos reunimos en un bar, éramos 10 motos del grupo del curso, y se sumaron otras 5 de chicas que habían hecho un curso especial para mujeres. Como algunos y algunas habían llevado acompañantes sumamos 25 personas.
    
    En el almuerzo frente a mí se sentó una muchacha hermosa, de esas que uno piensa que nunca va a poder seducir.
    
    “Hola: Soy ...
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