1. Preñando a mi esposa.


    Fecha: 31/05/2024, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    Mi esposa y yo, nos conocimos una fría tarde de invierno y nunca más nos separamos, me recuerdo muy bien encontrarla a las afueras del colegio esperando que sus padres vinieran por ella, mi madre llego primero y yo le pedí que la acompañáramos a casa, cosa que mi madre aceptó encantada, esto fue providencial pues su madre había tenido algunos problemas con su carro y no la iba poder recoger como programado, ella la llamo con mi celular y su madre se mostro agradecida, diez minutos después la dejamos al ingreso de su casa.
    
    Desde día se formó algo especial entre ella y yo, que desemboco en un noviazgo de cuatro años, estuvimos otros tantos años en la universidad y a la fin de nuestras carreras, decidimos de oficializar nuestra relación, yo le pedí que fuera mi esposa y ella acepto feliz, a las dos semanas habíamos oficializado todo con nuestras familias y una cálida tarde de primavera, Theresa se convirtió en mi esposa, nuestra educación era bastante tradicional, así que los encuentros sexuales había sido fortuitos y más que nada mutuas masturbaciones, pero la luna de miel, solo ella y yo desnudos en la cama, nos descubrimos maratonistas del sexo, ella insaciable y yo incansable, veintitrés años ella veinticuatro yo.
    
    Me llamo Antonio, soy de tipo atlético y afortunadamente para ella y para mí, soy bien dotado con veinticinco centímetros de verga, del tipo ni muy gruesa ni muy delgada, promedio normal, a Theresa le encanta y desde un principio pudo aceptarla toda en su conchita, ella es una mujer preciosa, cabellos castaño-claros, ojos verdes grisáceos, tez blanca, un seno prominente y unas caderas estrechas que cuando se sienta, con su culo forma la figura de un corazón.
    
    Los dos primero años, nos dedicamos a follar casi a diario, ella pretendía embarazarse y ser madre joven, yo ansiaba convertirme en padre, jamás nos cuidamos y aumentábamos nuestra actividad sexual en los días en que ella estaba fértil y más receptiva, pese a todos nuestros esfuerzos, ella jamás tenía ni siquiera un retraso, así que empezamos a sospechar que hubiese algo de extraño y anormal, ella fue la primera que se hizo todos los exámenes y al cabo de un par semanas, obtuvimos los exámenes que certificaban que ella era fértil y tenía todas las condiciones para ser madre, así que la pelota rebotó en mi lado y me fui a hacerme todos los exámenes de rigor, desafortunadamente el conteo de mis espermatozoos era bajo, así que resultaba difícil que yo la preñara a ella en el modo clásico, existía la probabilidad que se hiciese una fertilización en vitro, pero tanto yo como ella estábamos reticentes a engendrar con ese sistema, ¿Qué tal si el bebé nace con mi mismo problema?.
    
    No queríamos arriesgarnos, entonces nos sugirieron un donante anónimo, sano y con características fisionómicas como las mías, mi mujer lo descartó, dijo que ella quería sentir el ser impregnada por un hombre y ser así embarazada, yo entendí que ella quería follar con un conocido o desconocidos y ...
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